Historia de la monitorización de la glucosa (GM) en la Diabetes

Durante varias décadas, las pruebas de glucosa en orina (la famosa glucocinta) fueron el pilar del control de la diabetes. Mientras que los pacientes podían realizar mediciones en el hogar y adaptar su terapia, las deficiencias de las pruebas de glucosa en orina fueron bien reconocidas. La glucosa en la orina se correlaciona muy mal con los niveles de glucosa en la sangre, no proporcionan información sobre la hipoglucemia, y dan resultados negativos hasta que se ha superado el umbral renal de la excreción de glucosa. Por lo tanto, las pruebas de glucosa en orina solo tienen actualmente un interés histórico.

La tira reactiva de glucosa colorimétrica Dextrostix® se desarrolló en 1965. Fue utilizada por el primer medidor de glucosa en sangre en 1970. A partir de finales de 1970, el BGM diario ganó amplia aceptación en la medida que las investigaciones comenzaron a apoyar la correlación y causalidad entre el mal control glucémico y las complicaciones de la diabetes.

La “hipótesis de la glucosa” se confirmó en el ensayo Control de Diabetes y Complicaciones (DCCT), el primer estudio prospectivo aleatorizado a largo plazo para comparar la automedición de la glucosa intensiva (≥4x / día) junto con un algoritmo de titulación de insulina frente a la terapia estándar utilizando automonitoreo de la glucosa una vez al día y 1 a 2 inyecciones diarias de insulina. La terapia intensiva retrasó el inicio y ralentizó la progresión de las complicaciones microvasculares en pacientes con DM1.

Tras la publicación de los resultados del DCCT en 1993, el valor del BGM en el manejo de la DM1 llegó a ser ampliamente aceptado, y su uso aumenta gradualmente. Estaba claro que la terapia intensiva de insulina y auto-ajuste de la dosis de insulina en DM1 requieren frecuentes BGM. Posteriormente, se demostró la eficacia del BGM en la GDM.

El valor del BGM en la DM2 ha sido motivo de controversia. Los estudios de BGM en la diabetes tipo 2 han presentado conclusiones mixtas. Varios de ellos han demostrado un beneficio claro a partir frecuentes BGM. Esto ha sido particularmente evidente en los pacientes con DM2 que están recibiendo terapia con insulina, especialmente con múltiples inyecciones diarias (MDI), terapia “basal-bolus”, o con bomba de insulina (infusión subcutánea continua de insulina). Los estudios más recientes que utilizan un enfoque más estructurado de pruebas también sugieren el beneficio incluso para las personas con diabetes que no reciben insulina; estos datos apoyan la necesidad de la educación del paciente para asegurar que cada glucosa medida conduce a un plan de acción.

Hay una percepción errónea de que el BGM es costoso y complejo con beneficios limitados, lo que lleva a algunos a afirmar que no se justifica en pacientes con DM2.

Mientras que el BGM es un componente ampliamente utilizado e importante en la terapia de la DM1, tiene sus inconvenientes: el seguimiento de los pacientes puede ser infrecuente o intermitente, sus reportes pueden ser inexactos, y los niveles de glucosa durante la noche rara vez se miden. Teniendo en cuenta estas limitaciones, los episodios de hipoglucemia e hiperglucemia pueden pasarse por alto y no tomarse en cuenta en las decisiones de tratamiento.

El CGM ofrece el potencial para revolucionar el tratamiento del paciente, proporcionando información más frecuente que puede permitir que una mayor proporción de pacientes logren los niveles meta de glucosa y A1C con mayor seguridad.

El primer dispositivo de CGM fue aprobado en los Estados Unidos en 1999. El sistema CGM MiniMed determinaba la glucosa a través de un sensor implantado subcutáneamente, registrando los niveles de glucosa cada 5 minutos durante un período de 3 días. El primer dispositivo de CGM en tiempo real para el uso prospectivo de pacientes fue aprobado en 2001 (Glucowatch Biographer; Cygnus Inc., San Francisco, CA). Desde entonces, la tecnología de CGM ha mejorado de manera espectacular en términos de precisión, facilidad y duración del uso.

El Ensayo de la Fundación de Investigación de Diabetes Juvenil (JDRF) del Grupo de Estudio de Monitoreo Continuo de Glucosa estableció el papel del CGM en DM1, demostrando reducciones significativas de la A1C en adultos. La magnitud del beneficio se correlacionó positivamente con el uso y la interacción con la tecnología. En los pacientes con bajos niveles iniciales de A1C, hubo reducciones más pequeñas en ella, pero con una reducción de la hipoglucemia. Estos beneficios persistieron durante un máximo de 12 meses.

Otros estudios de grupos paralelos no enmascarados han confirmado reducciones significativas en la A1C y una tendencia para las reducciones de la hipoglucemia severa. Un resumen de los resultados de los ensayo para A1C y reducción de la hipoglucemia con CGM se muestra en la Figura 1.

hba1c-y-reducciones-hipoglicemia-CGM

El CGM tiene la capacidad de proporcionar alertas a episodios reales o previstos de hipo e hiperglucemias. Además, todos los dispositivos sensores de hoy en día reflejan la pendiente actual de la glucosa en función del tiempo, lo que puede ayudar a la toma de decisiones clínicas por parte del paciente. Sin embargo, la tecnología CGM tiene inconvenientes que incluyen gastos; una necesidad de calibrar con frecuencia la mayoría de los dispositivos; y algunas cuestiones relacionadas con la precisión, la comodidad, conveniencia y aceptación del paciente.

Referencia: Timothy S. Bailey, George Grunberger, Bruce W. Bode, Yehuda Handelsman, Irl B. Hirsch, Lois Jovanovič, Victor Lawrence Roberts, David Rodbard, William V. Tamborlane, and John Walsh (2016): American Association Of Clinical Endocrinologists And American College Of Endocrinology 2016 Outpatient Glucose Monitoring Consensus Statement. Endocrine Practice: February 2016, Vol. 22, No. 2, pp. 231-261. doi: http://dx.doi.org/10.4158/EP151124.CS

.

Dr. Rigoberto J. Marcano Pasquier @rigotordoc
Medicina Interna

Ambulatorio Medis.

Av. José María Vargas. Centro Comercial Santa Fe.

Nivel C3. Consultorio 2.

Caracas. Venezuela.

http://rigobertomarcano.com